Debo reconocerlo.  La mayoría de las personas pecamos de reduccionismo. Mis lectores tampoco son ajenos a este fenómeno. Vivimos en un mundo cada vez más complejo en el que es difícil encontrar algo de sentido. Por eso intentamos hacer las cosas más simples y fáciles de entender. El problema es que pasamos de la simplificación al reduccionismo excesivo.

Albert Einstein solía decir: “Todo debe hacerse tan simple como sea posible, pero no más simple”.

La genial mente de Albert Einstein lo entendía perfectamente. Hay una fina línea que separa la simplicidad, al explicar un fenómeno o un problema,  y el reduccionismo excesivo.

Cuando caemos en el reduccionismo excesivo intentamos explicar un fenómeno o resolver un problema simplificando tanto que perdemos la capacidad de percibir con precisión la realidad y eliminamos muchos elementos necesarios y que aportan sentido.

Otro elemento que nos aleja de una comprensión certera de la realidad son las ideologías. En este caso no hablo solamente de la influencia de las ideologías políticas. Me refiero, en cambio, a que cualquier movimiento social, cualquier opción grupal se convierte en una ideología que se propaga entre sus adeptos eliminando la adopción de una posición independiente.

El autor, Nat Eliason, suele decir que “Cuando te defines en base a una ideología, recurres a las ideas y conceptos de esa ideología para formar tus propias opiniones, en vez de formar las opiniones por ti mismo”.

Es por todo ello, que la mayoría de las personas suelen comportarse, a veces, como “talibanes” en defensa de su creencia y en reduccionistas extremos cuando quieren encontrar sentido a una realidad que no son capaces de comprender.

En la primera opción cuando un “talibán” se considera agredido por un dato o por un estudio contrario a sus creencias, lo desacredita y busca estudios o datos que corroboren sus opiniones. Es el famoso sesgo de confirmación del que ya he hablado otras veces.

Con el reduccionismo extremo, la búsqueda de la “verdad” se manifiesta en preguntas como:

  • Cuál es la mejor forma de crear músculo?
  • Qué dieta es la más efectiva?
  • Qué dieta es la más saludable?
  • Es mejor hacer ejercicio aeróbico o levantar pesas?
  • Etc…

Esta clase de preguntas son tan reduccionistas que cualquier contestación en concreto nos haría alejarnos de una realidad que, para nuestra desgracia, suele ser más compleja de lo que deseamos.

Toda esta introducción la hago simplemente para explicarte que mi forma de pensar se suele alejar de cualquier ideología imperante (en realidad, algunas de mis opiniones coinciden con unas ideologías y otras con ideologías opuestas a las primeras).

También entiendo que la realidad es mucho más compleja de lo que nos gustaría. Aunque intento simplificarla  para aumentar mi comprensión de la misma, trato de no simplificar demasiado para no caer en un reduccionismo excesivo.

Sin embargo, a veces me encuentro con preguntas que intentan encontrar una única respuesta para un fenómeno y a la cual sí que tengo una única respuesta.

Cuando me preguntan:

“Qué único factor es el que más puede mejorar mi salud?”

Mi respuesta es sencilla y clara.

No fumes.

Si nunca lo has hecho, como yo, perfecto.

Si lo haces habitualmente, aunque sea con pocas cantidades, déjalo inmediatamente.

Esa única decisión es la más poderosa que puedes tomar para mejorar tu salud y para aumentar la longevidad.

Te podría abrumar con miles estudios científicos que vinculan este hábito al aumento del riesgo de cáncer. También te podría citar el estudio que científicos realizaron analizando los hábitos de más de  600.000 británicos en el que descubrieron que aquellos individuos que fumaban 1 paquete de cigarrillos al día reducían, por término medio, 7 años de vida.

Pero no lo voy a hacer.

No lo voy a hacer porque los datos son fríos, porque las estadísticas no motivan a que realices un cambio en tu vida.

Sin embargo, voy a ponerte un ejemplo tan gráfico que pretendo quede grabado en tu mente. Solo así cuando vuelvas a encender un cigarrillo, pensarás en las imágenes que aparecen en el siguiente vídeo.

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